A clau roya

ORGULLO ACTIVO Y COMBATIVO

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Todos los días es 28 de junio

Enviado por  el 28 junio, 2012

Todavía recuerdo como hace 15 años salimos por vez primera en Zaragoza a las calles plantando cara a la transmaribollofobia una panda de bollos y maricas junto a otras compañeras… 15 años han sido suficientes para institucionalizar ese día entre muchas de las fuerzas sociales y políticas de nuestra ciudad, aunque tal vez para algunas no tanto como para creerse que todo esto iba en serio, que cuando los primeros años decíamos que estábamos ‘hartas de la lesbofobia, la homofobia y la transfobia’ no nos referíamos a que estuviésemos hartas solamente ese día 28 de junio de cada año.

Cuando yo me acerqué al movimiento transmaricabollo lo que más me gustó del mismo fueron las expectativas de rebelión y comunidad que despertaba. Un movimiento político que nunca estaba en la agenda de nadie, en plan ‘maricón el último’, ‘¿bolleras? ¿y esas dónde coño están?’, o ‘trans… ¿ein?’.

Entonces teníamos la sensación de que quedaba tanto por hacer… Y hoy en muchos ámbitos se comparte la idea de que ya está todo hecho. Curiosa apreciación, sobre todo porque la gran mayoría de las reinvindicaciones expresadas en todas estas manifestaciones del 28 de junio que se han ido sucediendo en Zaragoza, prácticamente se han quedado en agua de borrajas. Lo mismo ha dado que fueran dirigidas a responsables estatales, nacionales o locales; incluso tampoco algunos de quienes firmaban estos manifiestos e iban en las cabeceras de las manifestaciones han puesto mucho empeño durante los restantes 364 días del año en recordar sus compromisos.

Y ya vamos a por el tercer año en el que el fantasma de la ‘crisis’ protagoniza el día del orgullo transmaricabollo. Eso sí, este año, como ha cambiado el sillón de Madrid, el Psoe vuelve a firmar la convocatoria y no lo deja en manos de sus organizaciones afines.

Antes estábamos ‘hartas de la homofobia’. Pero algunas ahora de lo que estamos también hartas es de como la pose, los amiguismos políticos y la propaganda se imponen demasiadas veces a los intereses de quienes más sufren de esta transmaribollofobia, porque no todas las bollos, trans y maricas somos iguales, y la mayoría para nada somos precisamente como las juventudes de loewe.

La rutina y las prisas no son buenas consejeras tampoco para el movimiento transmaricabollo, y nos encontramos con un manifiesto que se parece más a las declaraciones de un partido reformista de mínimos, a la defensiva, lleno de lugares comunes y lenguaje cuidado y políticamente correcto -no sea que alguno de ‘dentro’ se sienta también interpelado-.

No se explica de otro modo que se pase de puntillas sobre determinados asuntos como la jerarquía católica y los privilegios confesionales sin recordar a nuestro alcalde, pues desde hace ya bastante tiempo a mí es lo primero que me viene a la cabeza como si de un link se tratase -y no, no estoy obsesionado con él en absoluto, todo para tí Maricruz-. O cómo puede denunciarse la patologización trans y el déficit de atención sanitaria sin referirse en ningún momento a las políticas socialistas que bloquearon esas iniciativas y marcaron esas pautas. Por no referirnos a la cuestión educativa, en la que los mínimos de mínimos que se implantaron no podían resistir ni un estornudo, o la cuestión migrante, donde resulta bastante complicado ahora darle crédito a quienes se dedicaron a encerrar a sin papeles en Cies. Por no hablar de lo que nos queda más cerca, un ayuntamiento donde cuentan con mayorías desde hace muchos años algunas de las fuerzas convocantes de la manifestación, pero con tanta pluma deben sufrir una especie de cortocircuito neuronal durante lo que resta del año, pues no es nada significativa la dinámica municipal en cuanto a políticas efectivas y comprometidas sobre diversidad afectivosexual. Alguien les tendría que recordar que el silencio y la inacción también son características de la homofobia.

En cuanto a la plataforma convocante sólo le pediría que si de verdad creen en el asamblearismo como instrumento transformador, y no como mero guiño a movimientos como el del 15M, que no tengan prisa en llamar asamblea a algo que ni lo es ni lo puede ser de la manera y con los plazos con los que se ha llamado a participar en la misma; de hecho, un buen puñado de las organizaciones firmantes no tienen precisamente una organización interna de tipo asambleario ni de lejos.

Tal vez este movimiento ciudadano que se ha dado en llamar 15M pueda servirnos para pararnos a reflexionar quienes nos sentimos parte de este movimiento transmaricabollo sobre nuestra responsabilidades, de cómo gestionamos el poder, la imagen y los intereses, de cómo definimos prioridades y cómo nos relacionamos entre nosotras. Porque al menos esto sí que está en nuestra mano.

Chusé Aliaga | Para AraInfo

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