A clau roya

PROTOCOLO ACTITUDES SEXISTAS

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El feminismo y transfeminismo, como teoría y como movimiento social ha recorrido un largo camino repleto de dificultades hasta llegar a redefinir la violencia contra las mujeres y los demás sujetos oprimidos por su condición de género u orientación del deseo, como un problema social y político. Y es que la visión tradicional, es decir, heteropatriarcal, de este tipo de violencia ha oscilado y oscila entre su consideración como algo normal y necesario en el sentido de natural, anclado en la naturaleza diferente de los sexos y en sus relaciones personales, a su consideración como problema patológico en los casos más graves.

Las reflexiones sobre agresiones sexistas en espacios liberados son prácticamente nulas. Esto sucede porque se parte de la premisa errónea de que como hacemos la revolución, automáticamente estamos libres de este tipo de lacras. Sin embargo, son actitudes e ideas asumidas que no se eliminan automáticamente, sino que hay que hacer un esfuerzo por trabajarlas. Y para hacer este esfuerzo hemos de darnos cuenta de ellas en vez de rechazar de plano que tengamos esas actitudes, de aquí la necesidad de crear un protocolo de actuación en los movimientos sociales
Pero, ¿qué lugar ocupan las agresiones sexistas dentro de nuestra organización? ¿Cómo nos enfrentamos a ellas? ¿Qué lugar tiene el movimiento feminista o transfeminista dentro de nuestra revolución?
De este modo, habría que hacer una ejercicio de introspección dentro de nuestras organizaciones que nos permita posicionarnos ante agresiones sexistas, ya que a día de hoy, se trabaja muy poco en la lucha contra ellas. De aquí, la necesidad de crear unas bases mediante el presente protocolo de actuación que nos permitan actuar ante cualquier situación de violencia machista que se dé dentro de nuestros movimientos sociales, es decir, en contextos como actos, fiestas… entre otros.

Protocolo Actitudes Sexistas cambiado

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