Mullers n'aizión

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Febrero Feminista: Cabaret musical

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22.00 horas. La Vía Láctea (calle Doctor Palomar 25, la Madalena, Zaragoza)

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Feministas radicales a vueltas con los pedales

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18.30 horas. Salida desde la puerta principal del Campus Universitario.
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Instrucciones de tuneo feminista

Nos vamos de masa crítica bicifeminista para ello, si quieres tunearte tu bicicleta. Aquí te dejamos unos consejos…

Material necesario:

  • Palo o caña de medio metro aproximadamente
  • Cinta americana o bridas
  • Imágenes chulas
  • Lemas o frases cortas y directas
  • Tela (morada, estamos en el 8 de marzo)
  • Rotulador grueso

Instrucciones:

  1. Si no tienes bicicleta, intenta preguntar a ver si alguien te la presta.
  2. Busca imágenes que te gusten, de varios tamaños y plastifícalas. Internet es una caja de sorpresa.
  3. Las imágenes pequeñas plastificadas te servirán para los radios de tu bici. Encájalas bien.
  4. Las imágenes mayores te pueden servir (para ambas opciones hazle agujeros y las sujetas con las bridas):
    1. Para hacerte un banderín.
    2. Para ponerla en el cuadro de la bici o en el trasportín de la misma.
  5. Con la tela. Corta un trozo, alargado y les haces dos agujeros que te sirva de antifaz. Luego, le haces un nudo. Para las más apañadas, compra eláctico y la enganchas.
  6. Con el resto de tela te puedes hacer un banderín. Corta un trozo (cuadrado o triangular) y escribe tu lema. Si cometes erratas, no te preocupes, ya buscaremos el juego de palabras que nos pueda ser util. Ata el trozo de tela al palo.
  7. Un buen sitio para poner el banderín es en el sillín de la bici. Usa cinta americana.

Y ya está. Prepárate y vente este 8 de marzo a las 18.30 horas al Campus de San Francisco de Zaragoza a pedalear contra el machismo: “Feministas radicales a vuelta con los pedales

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Febrero Feminista: Manifiesto 8 de Marzo 2013

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La vida es precaria. Es vulnerable y finita. Si no se cuida no es viable. Reconocer la vulnerabilidad no es reconocer un mal, sino reconocer la potencia de sentirnos afectadas por lo que le ocurre al resto. Hoy el aire se llena de nuestros gritos y la calle de lucha. Nuestros cuerpos y nuestras bicis son nuestras herramientas para terminar con esta crisis sistémica que acontece.

Así que las feministas de hoy tenemos que empoderarnos en la calle, para unir nuestras voces y gritarle un NO muy fuerte al heteropatriarcado. Un cambio en este sistema es necesario, es necesaria una sociedad donde no haya ninguna diferenciación de roles de género, y sí libertad total para la diversidad entre personas, sin ningún tipo de discriminación.

Por lo tanto, en estos tiempos de recesión socioeconómica, las feministas reivindicamos y exigimos:

  • La no precarización del empleo femenino.
  • La revalorización de la economía feminista del cuidado.
  • Que no haya más mujeres muertas por violencia machista.
  • Solidaridad internacionalista con los demás sujetos feministas en lucha.
  • No a la criminalización del aborto. Mi cuerpo es mío y decido yo.
  • No a la hipersexualización de las niñas.
  • La visibilización de todos los sujetos feministas: maricas, bolleras, trans, intersexos y mujeres.
  • Una sexualidad libre de estereotipos.
  • No al amor romántico, no al príncipe azul.

Finalmente, y para que el respeto a la diversidad sea la norma, apostamos por una educación no sexista ni heterocentrista como forma de erradicar la violencia machista, homófoba, lésfoba, xenófoba y tránsfoba. Luchamos por los derechos para todas, para las que estamos aquí y las que están lejos, para que el concepto de ciudadanía que también reclaman las mujeres que viven en situaciones de guerra u ocupación sea una realidad.

Porque defendemos nuestros derechos, porque los seguiremos defendiendo siempre, y sobre todo, porque construimos desde el feminismo.

Todas somos putas, todas somos trans, todas somos bolleras, todas somos maricas, todas somos locas, todas somos maltratadas, todas somos precarias, todas somos vulnerables, todas somos rebeldes, todas somos migrantes, todas somos todos. Todos los días son 8 de marzo. Feministas todo el año. Feministas tot l’ anyada.

“Mi casa es este cuerpo que parece una mujer, no necesito más paredes y adentro tengo mucho espacio”

Febrero Feminista

8 DE MARZO: diya d’a muller treballadera

Otro año más estamos en las calles, plazas y demás espacios públicos manifestando nuestras ganas de seguir luchando y defendiendo los derechos de las mujeres.

Queremos expresar nuestro rechazo a este estado heteropatriarcal basado en unas costumbres y leyes obsoletas que nos anulan y agreden.

Manifestamos nuestra libertad y derecho a una sexualidad libre. Por esto,  Sufrimos también la violencia contenida en cada acto de agresión, vejación o discriminación lesbófoba, tránsfoba y homófoba que se da cada día en la calle.

Reclamamos la dignidad que pierden frente a este estado heteropatriarcal las mujeres inmigrantes. Estas mujeres son múltiplemente oprimidas: por genero, raza y clase y son invisibilizadas socialmente.

femHoy más que nunca desde nuestro feminismo combativo y de resistencia decimos NO a los recortes con los que nos intentan someter a seguir las normas y leyes que no nos dejan elegir nuestra sexualidad y abortar libre y gratuitamente de la mano de la iglesia, quien da de comer a este ruin estado.

Mandamos aires de rebeldía y de seguir luchando sobretodo a las mujeres del medio rural, quienes luchan día a día en espacios donde es acentúan los roles patriarcales y donde no son vistas sino bajo una simple función reproductiva y de mantenimiento del hogar. Exigimos las mismas oportunidades para ellas y las mimas condiciones de integración social respecto a opciones y ofertas salariales equitativas a los hombres…

Expresamos nuestro asco e indignación ante mediocres personajes que van de politicxs, a quienes se les esta dando espacio en nuestros medios de des-información. Gente como la de UPYD que denigran nuestra dignidad y quienes son aplaudidxs bajo el populismo y la demagogia que ejercen sobre las masas.

Finalmente, en un contexto donde las contradicciones de este sistema opresivo pesan más que nunca es la hora de seguir ampliando, bajo un feminismo de resistencia pero también de combate y reivindicación, las grietas de un sistema que hoy más que nunca no se aguanta por ningún  lado.

 Febrero feminista convoca: feministas radicales a vueltas con los pedales. Bloque ciclista. 18.30 plaza San Francisco (campus)
 
Manifestación: 19.30 plaza San Miguel

Caperucita

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Un año después del gran susto que se llevaron con el lobo, Caperucita al fin se atrevió a salir al bosque para ir a ver a su abuelita. Esta vez no se desviaría del camino, todo el mundo se lo dijo, “si no te hubieras desviado, nada te habría pasado” “tú tuviste la culpa”. Iría por el camino correcto. Cuando le quedaba poco para llegar, se encontró con el leñador que las ayudó la otra vez. Caperucita se sintió tranquila. El leñador se acercó y sin mediar palabra se abalanzó sobre ella. La joven se quedó inmóvil, no supo responder. Se dio cuenta de lo ocurrido cuando se vio allí, tirada en el bosque, llena de sangre y sin poder decir una palabra. Recogió sus cosas y se fue a casa de la abuelita, no fue capaz de decir nada, sentía vergüenza, ¿Por qué? ¿Si esta vez no me he salido del camino? ¿No era bueno el leñador? ¿En que había fallado esta vez?

Caperucita se quedó una temporada en casa de la abuelita, no salía, apenas comía ni hablaba, se encerraba en su alcoba a mirar por la ventana temiendo que alguien se acercase. La abuelita decidió llamar a su otra nieta Tacirupeca, de la misma edad de Caperucita y con la que habían pasado muchos momentos juntas.

Tacirupeca de pequeña se fue a vivir a otra aldea, allí pudo ir a la escuela. Era una joven extrovertida, incansable, siempre atenta a lo que pasaba a su alrededor. Su madre era bruja y le estaba enseñando medicina, así que aceptó gustosamente ir a casa de la abuelita, para ver a su prima y aprovechar a recolectar hierbas para los ungüentos.

Tacirupeca sabía que no puedes pasar la vida temiendo que te hagan daño, dejar de disfrutar, de vivir, por miedo a lo que hagan aquellos que se creen con el poder de hacer daño libremente. Así que habló con Caperucita, le enseñó a no culparse por daños ajenos, ella no hacía ningún mal a nadie, ni en medio del bosque ni por el camino, eran otros quienes decidían hacerlo. Ella no podía evitar los ataques, pero sí podía aprender a defenderse.

Todos los días se iban las primas al bosque. Corrían, trepaban a los árboles y bajaban por los barrancos para coger las mejores hierbas. En una ocasión, se les hizo de noche y de vuelta a casa de la abuelita se toparon con una loba, Caperucita se asustó mucho, vio como su prima Tacirupeca se acercaba y se abalanzaba sobre la loba. Era amiga suya, de la otra aldea. Tacirupeca le explicó que en la escuela a ninguna niña le dejaban salir al bosque excepto a ella y los niños no la aceptaban por ser chica. Al principio se aburría hasta que conoció a Roya, una lobezna pequeña con la que aprendió a jugar. Ella la acompañaba a buscar las hierbas para su madre. En una ocasión, cuando aun no tenía tanta agilidad estuvo a punto de caerse por un barranco de no ser por Roya, quien enganchó su caperuza con los dientes y consiguió subirla. A Tacirupeca no le daban miedo los lobos, sabía que había buenos y malos, igual que las personas de la aldea.

Caperucita, harta de estar encerrada en casa, en esa aldea maldita, donde las niñas tenían que tener miedo a todo, decidió irse a vivir con su prima. Era muy mañosa con la madera, de pequeña siempre hacía figuras y le gustaba cortar la leña. Como ya tenían una cierta edad, construyeron una cabaña en medio del bosque donde Tacirupeca preparaba sus medicinas y Caperucita montó una carpintería.

No estaban solas, la abuelita y la bruja iban a verlas de vez en cuando. Pronto se hicieron famosos los ungüentos de Tacirupeca, y pasó a ser denominada bruja y Caperucita se convirtió en la mejor carpintera de la comarca. Ambas proveían una magia muy especial, la de ser libres.

 

La Ratita Presumida

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En un bonito pueblo había una casita que tenía fama por ser la más limpia y reluciente. En ella, vivía una simpática ratita que era muy, pero que muy presumida. Un día, mientras barría la puerta de su casa, la Ratita vio algo en el suelo: -¡Qué suerte, si es una moneda de oro! Me compraré una cinta de seda para hacerme un lazo. Entonces se fue a la mercería del pueblo y se compró el lazo más bonito. -Tra, lará, larita, limpio mi casita, tra, lará, larita, limpio mi casita! cantaba la Ratita, mientras salía a la puerta para que todos la vieran. – Buenos días, Ratita dijo el señor Burro. Todos los días paso por aquí, pero nunca me había fijado en lo guapa que eres. – Gracias, señor Burro dijo la Ratita poniendo voz muy coqueta. – Dime, Ratita, ¿te quieres casar conmigo? – Tal vez – respondió la ratita -. Pero ¿cómo harás por las noches? -¡Hiooo, hiooo! bufó el burro soltando su mejor rebuzno. Y la Ratita contestó: -¡Contigo no me puedo casar, porque con ese ruido me despertarás! Se fue el Burro bastante disgustado, cuando, al pasar, dijo el señor Perro: -¿Cómo es que hasta hoy no me había dado cuenta de que eres tan requetebonita?. Dime, Ratita ¿te quieres casar conmigo? – Tal vez, pero antes dime: ¿cómo harás por las noches? -¡Guauuu, guauuu. -¡Contigo no me puedo casar, porque con ese ruido me despertarás! Mientras, una Ratoncita que vivía cerca de su casa y que estaba enamorado de ella veía lo que pasaba. Se acercó y dijo: -¡Buenos días, vecina! -¡Ah!, eres tú! dijo sin hacerle caso. -Todos los días estás preciosa, Pero hoy más. -Muy amable, pero no puedo hablar contigo porque estoy muy ocupada. Después de un rato pasó el señor Gato y dijo: -Buenos días, Ratita, ¿sabes que eres la joven más bonita? ¿Te quieres casar conmigo? -Tal vez dijo la Ratita-, pero ¿cómo harás por las noches? -¡Miauuu, miauuu! contestó con un dulce maullido. -¡Contigo me quiero casar, pues con ese maullido me acariciarás! El día antes de la boda, el señor Gato invitó a la Ratita a comer unas cuantas golosinas al campo, pero mientras preparaba el fuego la Ratita miró en la cesta para sacar la comida, y… -¡Qué raro!, sólo hay un tenedor, un cuchillo y una servilleta; pero ¿dónde está la comida? -¡La comida la tienes que hacer tú! En vez de limpiar tanto las escaleras de casa, para que te vean los vecinos, deberías haber hecho la cena!!!! Dijo el Gato, y enseño sus colmillos. La pobre ratita, se fue a casa un poco triste. Solo quería meterse en la cama y descansar. Pero no podía hacerlo, porque tenía que preparar la comida de mañana, poner una lavadora y hacer la lista de la compra para ir a comprar al día siguiente. Mientras el señor Gato, muerto de hambre, se fue al bar a cenar y ver el partido.

Al final de la tarde, apareció su vecina dispuesta a ayudarle.

Dime Ratita, ¿Dónde está tu maridito???

-En el bar, que no había nada para cenar…..

– Vámonos Ratita, tu eres especial, primero tú te has de valorar y mimar y en casa encerrada no te tienes que quedar.

La Ratita se quedo pensativa…..Tenía razón su vecina!!!! Ella quería disfrutar, ver un montón de cosas, conocer sitios increíbles y…¿porque no?, quería tumbarse en el sofá, sin tener mil cosas en las que pensar y a quien cuidar.

La Ratita se marcho del lugar, y el Gato le prometía que iba a cambiar.

Tras mucho dudar, la Ratita se fue. Cambio su vida y descubrió miles de cosas que podía hacer. Su vecina estaba allí en todo momento, se convirtió en una grandísima amiga, casi como una hermana.

Y colorin, colorado, este cuento se ha acabado.

Y ni la una, ni la otra se han casado, ni se han liado.

Y sino te gusta este cuento… es que algo te ha tocado y molestado….

¿¿Qué eres??¿¿Ratita o Gato??

La Bella Durmiente

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Érase una vez… una reina que dio a luz una niña muy hermosa. Al bautismo invitó a todas las hadas de su reino, pero se olvidó, desgraciadamente, de invitar a la malvada, Maléfica. A pesar de ello, esta hada maligna se presentó igualmente al castillo y, al pasar por delante de la cuna de la pequeña, dijo: “¡A los dieciséis años te pincharás con un huso y te convertirás en una mujer independiente!”. Un hada machista que había cerca, al oír el maleficio, pronunció un encantamiento a fin de mitigar la terrible condena: al pincharse en vez de ser una mujer libre, la muchacha permanecerá lavando, limpiando y cuidando a su príncipe y a toda la corte”.

Pasaron los años y la princesita se convirtió en la muchacha más inteligente del reino. El rey había ordenado quemar todos los husos del castillo para que la princesa no pudiera elegir y se convirtiera en una mujer pasiva y sin opinión a la que solo le gustase peinarse, cantar canciones cursis y pintarse, y como no, esperar caer en manos de un príncipe que le diga lo que tiene que hacer sin preguntarle opinión alguna. No obstante, el día que cumplía los dieciséis años, la princesa acudió a un lugar del castillo que todos creían deshabitado, y donde una vieja sirvienta, desconocedora de la prohibición del rey, estaba hilando. La muchacha se pincho. La maldición de las dos hadas estaba a punto de concretarse. La princesa se pinchó con un huso y cayó fulminada al suelo como muerta, cuando despertó se sentía totalmente distinta. Se levanto y ya estaba casada con un príncipe que era un vago y borracho, además tenía que estudiar los decretos de la corte para más tarde ponerse a limpiar para que todo estuviese reluciente. Médicos y magos fueron llamados a consulta. Sin embargo, ninguno logró vencer el maleficio y dura hasta nuestros días, hoy no le llamamos bella durmiente sino sobrecarga invisible.